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Un esbozo de la Nueva Vida

El 16 de octubre de 1949, cuando con Meher Baba dimos la espalda a nuestra vieja vida a fin de seguirle en una vida nueva, no teníamos idea de lo que esta última significaba, salvo que teníamos que seguirle y obedecerle, desprendiéndonos de nuestras viejas costumbres y aceptando un estado de desamparo y desesperanza que nos conduciría hacia la libertad espiritual absoluta e ilimitada.

Vagábamos de un lugar a otro mendigando la comida, pero sólo después comprendimos el verdadero significado de este acto realmente simbólico, que consistía en mendigar y ansiar constantemente, dentro de nuestro corazón, el amor y la compasión del Señor y que él siguiera siendo nuestro constante compañero.

Fue a principios de 1931, durante la primera visita de Baba a Occidente, según un discípulo que estuvo presente, que utilizó el término ‘nueva vida’. Y esto es lo que ocurrió.

Un día sin restricciones, cuando la gente podía venir a encontrarse con él y recibir su darshan, una joven entró en la habitación, lo miró y luego cayó de rodillas y se puso a llorar sin consuelo. Baba puso la cabeza de ella sobre sus rodillas y la consoló durante un rato, mientras cesaron todas las actividades dentro de la habitación.

Luego Baba tomó la cabeza de ella en sus manos y, mirándola a los ojos, le dijo: –Eres bella, sana y fuerte, pero muy desdichada–. Ella volvió a llorar y, en medio de sus sollozos, contestó: –Sí, soy bella, sana, y también muy rica, pero hasta tal grado desdichada que no tengo otra salida que suicidarme.

Baba la miró muy solemnemente y le dijo: –Entonces ¿por qué no te suicidas?– y al decirle esto, presionó la cabeza de ella sobre sus pies y volvió a decirle: –¡Suicídate!– Unos instantes después, Baba le levantó la cabeza y le dijo: –Ahora ya no eres tú misma, empieza a vivir la nueva vida. Piensa en mí, recuérdame y ámame.

Entonces le indicó que se sentara en un rincón y, un rato después, la volvió a llamar, la abrazó y le pidió que se marchara.

Baba dijo dirigiéndose a quienes estaban en la habitación: –Todos ustedes vieron a la mujer que quería suicidarse. Quiero que cada uno de ustedes se suicide del modo que ella lo hizo. Por lo general, quienes recurren al suicido adoptan el suicidio de los cobardes, pero el modo con que ella se suicidó es el suicidio de los valientes. Quiero que cada uno de ustedes siga el camino que ella tomó, y luego empiece a vivir la nueva vida.

Meher Baba decía que la Nueva Vida era eterna y que continuaría aunque no hubiera nadie para vivirla. Por lo tanto, es apropiado relatar la siguiente anécdota.

Hace unos años, una joven estadounidense vino a Ahmednagar y pasó con nosotros muchos días felices durante los cuales le contamos sucesos de nuestra vida con el Amado Baba, y un día domingo, después de tres semanas, nos despedimos de ella.

Al día siguiente recibí una llamada telefónica suya; su voz me señalaba que se trataba de algo urgente. Quería encontrarse conmigo solamente cinco minutos antes de irse y me dijo que el asunto era apremiante. Le dije que el lunes era para mí un día en el que siempre estaba muy ocupado en el Trust Office y no me quedaba tiempo libre para entrevistas, y también le recordé que yo ya había compartido el tiempo con ella durante las tres semanas anteriores. Pero ella insistió tanto que, al final, estuve de acuerdo en verla.

Por la tarde llegó a la oficina y la recibí en la galería, pero cuando le pregunté por qué había pedido verme, se quedó callada y fue incapaz de expresarse. Al final, cuando le dije que no era justo que me hiciera perder el tiempo en una fecha en la que yo estaba tan ocupado, pudo hablarme así:

–No tengo nada que decir. Todo lo que quiero es escuchar una anécdota más de Baba como regalo de despedida.

Yo quedé totalmente sorprendido por este pedido, pero no pude negárselo y cumplí con la única anécdota que vino a mi mente, la de la joven de Europa que quería suicidarse. Aquella mujer se sintió muy feliz al escuchar esa anécdota y, después de despedirse por segunda vez, se marchó.

Una semana después, durante una reunión en Meherazad, un amante de Baba se acercó a mí y me preguntó al oído con voz muy baja: –¿Tú le dijiste a alguna mujer que se suicidara?

Desconcertado por la pregunta, en lo primero que pensé fue en la mujer de los Estados Unidos que nos había visitado recientemente y, temiendo lo peor, quise saber qué había sucedido. Entonces, quien me había hecho la pregunta me explicó lo siguiente: –Tu anécdota sobre la mujer que quería suicidarse conmovió profundamente a esta mujer. A los dieciséis años de edad y después de sufrir muchos años de aflicción, ella había prometido solemnemente que, si al cumplir los veintiún años no veía en su vida un rayo de esperanza, se suicidaría dondequiera que ella estuviese. El día en el que te llamó, ella cumplía veintiún años, y tu relato fue directamente a su corazón. Inmediatamente vio a Meher Baba como la verdadera esperanza en su vida y regresó a su casa con la decisión de iniciar una nueva vida. Ella me pidió que te transmitiera su amor y gratitud.

Suspiré aliviado y di gracias al Amado Baba por su Compasión. Entonces comprendí cómo la Nueva Vida sigue viviendo y seguirá viviendo aunque no haya nadie que la viva. La Nueva Vida de Meher Baba fue un esbozo para nuestra vida a fin de que podamos encontrar en ella ejemplos que nos ayuden en todos los sucesos, estar contentos en toda circunstancia, tratar de refrenar nuestra ira, y no preocuparnos nunca por el futuro y, en cambio, depender únicamente de la voluntad del Señor.

Historia narrada por Eruch Jessawala.